Una txapela no se corta ni se cose. Se encoge.

Eso es lo primero que hay que entender, y lo que explica todo lo demás: por qué no tiene costuras, por qué aguanta el sirimiri y por qué una buena dura veinte años. En Zorion Euskal Jantziak las vendemos desde 1982, desde el mostrador de Galdakao, y son de Elósegui, de Tolosa, que las hace desde 1858. Esta página es lo que le contamos a quien entra por la puerta y nos pregunta.

1858
Elósegui empieza a hacerlas en Tolosa
1982
Nosotros empezamos a venderlas
100 %
Lana, sin una sola costura
0
Tallas que haya que adivinar: se mide y ya

Cómo se hace una txapela

Cuatro pasos. El segundo es el que la convierte en txapela.

1
Se teje. En máquina circular, una pieza de lana casi del doble del tamaño que va a tener al final. En este punto todavía es punto: blanda, abierta, inservible.
2
Se bate. Pasa por el batán: golpes y agua caliente durante horas. Las fibras de lana se enredan entre sí y la pieza se encoge hasta la mitad. Ha dejado de ser punto: ahora es fieltro. Es un tejido sin trama, sin derecho ni revés y sin costuras, y por eso el agua resbala por encima.
3
Se tiñe y se da forma. Negra casi siempre, roja para los dantzaris, azul marino o cruda si se busca otra cosa. Y luego, sobre una horma de madera, se le da la forma redonda y el vuelo.
4
Se remata. El forro, la cinta de dentro y el rabillo de arriba, que se cose a mano. Ese rabillo no es un adorno: es por donde se cerraba la pieza al tejerla.

Por qué una cuesta 10 € y otra 36 €

No es el color y no es la talla. Son tres cosas, y conviene saberlas antes de elegir.

El forro
Sin forro, la lana va directa a la cabeza: se nota, y en verano pica. Con forro se apoya suave, transpira mejor y la txapela no se deforma con los años. Es la diferencia que más se nota el primer día.
Lo tupido del fieltro
Cuanto más batida está la lana, más apretada queda: menos se pasa el agua, menos se abre con el uso y mejor mantiene la forma. Es la diferencia que se nota a los diez años.
El vuelo
Es lo que le sobra por fuera de la cabeza: cuánto cae por el lado. Mucho vuelo es presencia, la txapela de las fotos de siempre. Poco vuelo es la de llevar en el bolsillo del txaleko y no quitársela de octubre a mayo.

Qué talla pedir

Se mide el contorno de la cabeza: la cinta pasa por encima de las orejas y por la mitad de la frente, justo donde se va a apoyar la txapela. Si no tienes cinta de medir, da la vuelta con un cordón y luego lo mides con una regla.

Nosotros trabajamos con dos tallas: de 50 a 55 cm y de 55 a 63 cm. Son rangos y no números exactos a propósito, porque el fieltro cede y se amolda a la cabeza en las primeras semanas.

Si andas justo entre las dos, coge la mayor. Una txapela un poco holgada se coloca; una justa aprieta y deja marca en la frente.

Si dudas, escríbenos el número y te decimos cuál pedir. Se tarda menos en preguntar que en devolver, y nosotros medimos cabezas todos los días.

Cómo se lleva

No hay una manera correcta, y quien te diga lo contrario no ha visto una romería. Hay tres que se ven siempre:

  • Recta, con el borde a dos dedos de las cejas. La de toda la vida.
  • Ladeada, más baja por un lado, dejando una oreja a la vista.
  • Echada atrás, despejando la frente. La de los que la llevan todo el día.

El rabillo va arriba y en el centro, y a las dos semanas la txapela se coloca sola: coge la forma de tu cabeza y ya no la piensas más.

Cómo se cuida

Sí
  • Paño húmedo y cepillo suave para las manchas.
  • Si se moja, secar al aire sobre una superficie plana.
  • Guardarla plana, nunca de canto.
No
  • Lavadora, jamás. Es lana prensada con agua caliente: la encoge.
  • Ni radiador ni secador: se queda dura.
  • Ni colgarla de un gancho: se deforma el borde.

El escudo bordado

Te bordamos el escudo de tu pueblo, el de la sociedad, el de la ikastola o el nombre de la cuadrilla. Es lo que más se pide para las fiestas y para los regalos de grupo, y es lo que hace que una txapela acabe guardada de recuerdo. Pregúntanos y te decimos precio y plazo.

Las nuestras

Y si vives cerca, vente a la tienda de Galdakao: te la pruebas, te medimos la cabeza y te la ajustamos antes de salir por la puerta.